Que tu vida sea sencilla…

Pues pocas veces lo que me dicen cae en saco roto, la verdad.
A veces percepciones, otras veces consejos, otras más críticas.
Lo único que cae en saco roto, a veces, no es lo que me dicen, si no quién me lo dice.
Hay personas de las que no me llega nada. Por más que me griten, por más que ridiculicen (a ellas mismas, claro) o por más que maldigan o detesten.
Me la trae al pairo, directamente.

Pero de quien me llegó el otro día es persona que me importa.

Y me preguntó directamente: ¿Quieres que te dé un consejo?
Y antes de responder que no, me lo lanzó:
“No deberías escribir acerca de tus cosas personales en las redes. Puede perjudicar a tu evento”

Y me dio un vuelco el estómago. Pensando en por qué cosa lo diría o, si en mi impulsividad característica, había dicho algo inconveniente que me estaba trayendo problemas sin yo saberlo.

Cuando estuve a solas, recapacité y lo reflexioné.
Y llegué a una conclusión:

Escribo acerca de lo que me da la gana.

Cuidando mi lenguaje, cuidando mis principios y cuidando mantener lejos el insulto, la ofensa y lo soez.
Cuido no hablar de política.
Cuido la queja, el lamento, cuido los partidismos, la generalización y las apologías, cuido mis comentarios sobre religiones, sectarismos o tendencias…
Cuido no pronunciarme de manera radical.
Cuido porque respeto.

Y muchas veces mis amigos me han dicho lo que les agrada leerme en sinceridad, en espontaneidad o en claridad.

Y ahora la otra me dice que no hable de mis temas personales.

¿Y que sea qué?
¿De los que comparten frases hechas, y no se ve quiénes son?
¿Que sea una fresita?
¿De los que sólo entran en las redes a cotillear y hablar del otro?
¿De los que sólo y de uvas a peras comparten algún tutorial de macramé, una receta de cocina o una estampa de la virgen de Guadalupe?
¿O acaso no soy solidaria porque no comparto lazos rosas, fotos en arco iris o perros moribundos?
¿O es que no soy culta por no copiar consejos de Steve Jobs, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o Albert Einstein?
¿Y por no necesitar decirle a mi pareja públicamente que es el amor de mi vida?(por si tiene alguna duda, digo yo)
¿Y por no subir todas las fotos de todo lo que hago desde que me levanto hasta que me acuesto? (ay nena, si vieras que pijama más mono llevo mientras mi gatita ronronea en mi regazo)
Lo que desayuno, donde como, con quien salgo y a qué hora regreso de la piscina

¿En serio?

Pero vamos a ver…esta soy yo y muestro lo que quiero mostrar que soy, No lo muestro todo, pero lo que muestro es real.
No voy a dejar de poner temas personales cuando lo único que pretenden es servir de ejemplo o de experiencia. Y si alguien pueda sacar moraleja, aunque sólo sea una sola persona, ya habrá merecido la pena.
De mis hijas, de mis nietos, de mi camino, de sus pedruscos, de mis pleitos, de mis luchas..
Mi vida es rica en experiencias. Mi persona es prácticamente lo que se ve. Me cabreo, lloro, pataleo y aprendo.

Y para contrarrestar, tengo otra amiga que me dice que sea yo misma cuando escriba.

Y yo misma soy imperfecta. Con dolores y con esfuerzos. Con sudores y con guerras. Con metas y con vivencias.

A algunos les gustas porque eres directa, otros no te aguantan por exactamente lo mismo.
Algunos adoran tu sinceridad, a otros les carga.
Algunos ven aprendizajes, a otros les aburres.
Pero todos te leen, todos extraen de tus posts aquello que forma parte de sí mismos y que en el fondo ellos son. Lo que desean y necesitan leer.

Lo que busca un blog y lo que busca una web son visitas. No me seas bobo.

Este evento lo organiza una persona, no una fachada.

Recuerdo, siendo pequeña, trece años tenía, que una monja del cole, que me influyó bastante, Sor Pilar, la sor Pi que le decíamos, me deseó por escrito, y cuyo mensaje aún conservo:
“Que tu vida sea sencilla como tu nombre: Lola”
Y eso procuro que sea…
Sin más rollos…
LOLA

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