SENTIA

No me caen bien esas personas que culpan de todos sus males a los demás. Es por eso que a veces reflexiono sobre este asunto, y me observo procurando no caer.
Este año, retomé con fuerza aquella empresa exitosa que, el año pasado, fue una tremenda locura.

(¿Un evento Internacional? ¿Tú te has vuelto majara o qué?)

Ahora, miro para atrás y leo los acontecimientos.

Tuve la fortuna de conseguir un grupo de personas que, sea cual fuere la razón, me animaron y me aseguraron trabajar hombro con hombro a mi lado para conseguir este sueño. Di el primer (o el segundo, mejor) paso gracias a ello, y luego ya no pude parar, cuesta abajo y sin frenos.

No importa lo que pasó, no importa ahora cómo terminó el grupo, lo importante es que el objetivo final fue conseguido, y salí airosa y con éxito, aunque también con algún enemigo feroz, criticada y más ligerita de “amigos”.

La Asociación Sentia que presidí y por la que trabajé incansablemente, fue la que me dio la oportunidad de aprender y saber todo lo que sé ahora, de conocer de cerca la lucha dura, de saber lo que es desmoronarse y volver a erguirse, una y otra vez.

No, no quiero compasión, no fui una víctima, sé que fue un gran aprendizaje que me dio pie a estar hoy donde estoy, con el segundo evento en marcha.
Sentia significó para mí el catalizador, la llave, el rodaje y el conocimiento personal. Tuve el honor de conocer, por su medio, a grandes personas, al frente de una empresa, lidiando en los colegios (con el Sistema, no con los peques) inquietados por el futuro de los jóvenes, luchando al lado de los universitarios, compartiendo ponencias y experiencias geniales, y sobre todo unidos en un evento increíble, donde hubo cariño, ambiente familiar, confianza y conocimiento compartido.

Hoy no se llama Sentia, hoy es Movimiento LaOla, como diría mi madre, el mismo perro con diferente collar, quien sigue adelante con el testigo…y esta vez, por muchos años.

Este equipo que hoy me acompaña, ya no es un equipo desconocido, sino que son exactamente las pepitas de oro que sacamos de cribar la arena del año pasado. Y son escandalosamente brillantes, aunque paradójicamente prefieran estar a la sombra…Quizás por eso brillan más, porque deslumbran desde ahí.

Un equipo increíble, donde la fidelidad del año pasado, cruza la línea y se convierte en honestidad y capacidad creativa y de trabajo, con un sentido espectacular de la disciplina y del honor.

Es por todo esto que hoy, me permito dar las gracias, por lo que tengo y por lo que aprendí.

Y aquello, me ponga como me ponga, se llamaba Sentia, aquel arbolito de colores del que todos nos llevamos germen directo al corazón, y que hoy florece para muchos.

Ciertamente nos dio la semilla, y plantamos el futuro, literalmente, con gladiolos fue,esparciendo el color por toda la geografía

Gracias Sentia, hoy Movimiento LaOla te conmemora…

LOLA