El viernes tuvo lugar en una sala del auditorio el Batel de Cartagena la presentación de AMEP, Asociación de Mujeres Empresarias de Cartagena y Comarca a la que pertenezco con sumo orgullo.
Orgullo porque es una de esas asociaciones donde la cooperación y el trabajo como equipo, prima por encima de la competencia.

Fuimos veinticinco empresarias de las sesenta que componíamos hasta ayer, que ya hay muchas solicitudes nuevas, la asociación las que quisimos tener en la sala un lugar para exponer nuestros productos y servicios.

Hago mías las palabras del presidente de COEC al decir que ojalá no tuviese que existir una asociación de mujeres empresarias porque no necesitáramos unirnos para sacar adelante nuestros negocios en un mundo aún, y por desgracia, sobre todo para ellos después de lo de ayer, mayoritariamente machista.
El mundo de la empresa será machista, pero el mundo emprendedor que yo tanto diferencio del anterior empieza a tener mayoría femenina.

Y eso es una noticia con mensaje.

Apenas tenemos miedo.

Ni para emprender.

Somos más duras, menos competitivas y adversarias, y más cooperadoras y sinérgicas.

¿Que qué significa eso hoy?
Que vamos por delante, que estamos en vanguardia en algo que se está luchando por implementar en las escuelas a los niños.

Quizás porque nuestra vida es más dura, y como dijo la Consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades en su discurso, la mujer trabaja media jornada, es decir doce horas al día, entre unas cosas y otras, familia y trabajo, quiero decir.

Esta señora, por cierto, resultó ser un encanto en la distancia corta. Cuando se acercó a mi stand y le conté a qué me dedico y cual es mi motivación en la Educación, y me dijo que ella era especialista en discapacidad porque había trabajado muchos años en ese tema, no pude evitar argumentarle acerca de mi «F» en la palabra…
Un par de veces más, al querer volver a decirlo, entre sonrisas, corrigió su palabra con la mía, que, dijo, le encantó.

-DiFcapacidad Lola, es cierto, diFcapacidad-

Sospecho que esta mujer se va a acordar de mí muchas veces…

Mis compañeras trabajaron estos días más de doce horas, muchas más, porque se dedicaron además a organizar un evento sin precedentes en nuestra comarca y que asombró tanto a autoridades como a invitados.

Tuvimos el honor de poder compartir un vino español (definición de vino español: Jamón, queso, entremeses, salados, cerveza y tal) después con algunas de estas autoridades y de varios grupos políticos además, y nos lo estuvieron confirmando.

Representantes de asociaciones de empresarios, quedaron literalmente impactados con el despliegue de medios y con el gran workshop que montamos.

Estas chicas son unas fieras. La presidenta nuestra mayor leona.

Observé atentamente durante un rato, quitando el audio en mi cabeza.

Observé en mute a un equipo que en la misma sala y casi simultáneamente, se desplegaba hacia sus negocios individuales con la misma facilidad, velocidad y eficiencia que se plegaba como un todo hacia el interés del equipo AMEP.

Fascinante.

Con moraleja, mensaje y motivación.

Y luego llegó el remate…
Varias de las tiendas de ropa y complementos, cooperaron en un desfile al final de la jornada de ropa en el que participaron niños, jóvenes y adultos.

Un desfile precioso al que regalaron mis compañeras la invitación de participar a mi pequeña.
Y ella, sin dudarlo, aceptó.

Un aquítepilloaquítemato.

Sin ensayo, sin previo aviso, recién llegada de su lugar de residencia escolar tras dos horas de autobús, aturdida, cansada.
¡Con lo que a ella le gustan las pasarelas y los escenarios!
Hubo muchos aplausos, de esos que a Ella tanto le crecen y que le motivaban a ser la protagonista en funciones, bailes y musicales en otros tiempos.

Y de los que desde hace un año carece por estar en ese mundo cerrado de los “disnosequé”.
Mi hija ya es y sigue el modelo AMEP

En fin, un día fantástico para guardar en el corazón toda la vida.

Un día en masculino con la ilusión en femenino.

Día de mujeres, de fuerza, de ilusión, de vida, de motivación, de esperanza, de lucha, de cooperación.

Yo, emprendedora, empresaria y madre de tres mujeres siento hoy que el orgullo de ser mujer me desborda.

Gracias a mis chicas AMEP.

LOLA