Conozco una escuela que se manifiesta laica.
Conozco a su fundadora y la quiero, cuatro días fueron suficientes.
Miré con gran asombro todo lo que ocurría a mi alrededor.
Aún hoy no puedo recordarlo sin sacar mi labio inferir y encoger mis hombros.

Es laica.
Pero hacen fiesta de Navidad y van a representar un belén.
Habrá un niño Jesús, será lo humano, y el resto de protagonistas representarán animales.

Cuando estuve allí la primera vez, un grupo de niños de primaria trabajaba en un proyecto sobre Francia.
Después al visitar el espacio de infantil, los más pequeños construían con arrugados de papel y cartón una estructura de la Torre Eiffel.
Es que habían visto esa torre tan bonita en el trabajo de los mayores, sintieron curiosidad y quisieron hacer una mientras aprendían qué era, donde estaba y cómo fue construida.

Esta segunda vez que he ido, los he visto trabajar y hacer el proyecto en base al Cambio Global del cual estaba celebrándose en esos días una gran cumbre en París.
Ya todos sabían de París, ahora querían trabajar y saber más, porque así lo decidieron, sobre el tema que se trataba en la cumbre internacional que tenía la atención de todo el mundo.
Del globo.
De la Tierra.

Estos días los actos de navidad llenan la escuela de colores.
Los pomos de las puertas están decorados, plenos de color y de volumen, simbolizando una explosión.
Cada uno una.
Cada pomo explotará y romperá.
Derribará una puerta.
Y ya no se podrá volver a cerrar.
Puertas abiertas para todos.
El Open Classroom moderno.
Apertura con explosión de color.

Metáfora y a la vez la realidad misma de allí.
Un lugar que ya es abierto y puede simbolizar la apertura.
Fascinante.

De clases.
De mentes.
De mundos.
De personas.

Fuimos invitadas a quedarnos a vivirlo, pero tuvimos que volver para no quebrantar un régimen de visitas.
Que luego incumplieron de otra parte.
Me apetece poner una palabrota.
La pienso.
Igual no es una que son dos…
Lo dejo en el tejado de tu imaginación.
Via libre tienes, todo tuyo.

Este año el belén sólo tiene representación humana en un personaje.
Lo demás son animales.
Algunos en peligro de extinción.
Y van a ver al humano.
Desde todos los lugares, sabanas, selvas, mares, montañas, desiertos y ríos. Es que en las ciudades no hay.
Van a hablar con él.
A pedirle que tome medidas ya, a recordarle, representando a su especie, de qué es responsable.
A dialogar.
A reflexionar.
A mostrarles su perdón.
A abrazarlo.
A acompañarlo.
A hacerle ofrendas.
A decirle que no lo dejarán solo, si no quiere no…

Ese es el belén de este año del Pelouro. De la única escuela psicopedagógica y de integración de España.

Un belén representativo del cambio climático.
Es navidad, laica pero navidad.
Niños que entenderán este año de nuevo el belén de una manera diferente, instructiva y complementaria a su trabajo.
Serán perfectos personajes.
Saben qué decirle al hombre dios.
Sin reproches, sin rencor y sin odio ni puñetazos, mirando hacia adelante para trabajar juntos.
Trabajar juntos.
Acompañándose no enfrentándose.
Resolviendo.
Cooperando.
Tendiendo puentes.
Siéndose.

Qué maravilloso mensaje.
Hasta para mí que a veces me puede el resquemor.

Pelouro, canto de piedra moldeado por agua fresca, cristalina, libre y en continuo movimiento.
Canto y río.
Río mientras canto.
Canto mientras rio

Navidad laica.
Original

LOLA